América Latina y Reino Unido impulsan la bioeconomía como motor del crecimiento sostenible
Líderes de 12 países de la región intercambiaron experiencias en Panamá para fortalecer políticas, inversiones y cooperación que permitan convertir el potencial bioeconómico en liderazgo global.

Alrededor de 80 líderes de 12 países de América Latina se reunieron en Ciudad de Panamá para intercambiar experiencias sobre los avances en bioeconomía y analizar, junto con delegados del Reino Unido, las políticas, estrategias e inversiones necesarias para fortalecer el desarrollo de este sector en la región.
Durante el encuentro se destacaron los avances de varios países latinoamericanos en la construcción de estrategias y políticas nacionales de bioeconomía. Entre ellos, Costa Rica, Colombia, Brasil, Argentina, Uruguay y México, que ya avanzan en la implementación de iniciativas orientadas a impulsar biotecnología, bioinsumos, biocombustibles y modelos productivos sostenibles.
Otros países como Ecuador, Perú y Panamá también han apostado por la bioeconomía como modelo de desarrollo sostenible y actualmente trabajan en la formulación de sus estrategias nacionales para fortalecer la innovación y el aprovechamiento sostenible de sus recursos biológicos.
El encuentro correspondió a la tercera edición de la Comunidad de Práctica de Bioeconomía, una iniciativa regional que promueve el diálogo técnico y el aprendizaje mutuo entre América Latina y el Reino Unido para impulsar la bioeconomía como motor de crecimiento verde.
La actividad fue organizada por la Embajada Británica en Panamá, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), con la participación de representantes de gobiernos, academia, centros de investigación, sector privado y organismos internacionales.
En este contexto, los participantes coincidieron en que América Latina cuenta con condiciones únicas (como su biodiversidad, biomasa, base agroindustrial y capacidades científicas) para posicionarse como un actor relevante en la bioeconomía global, aunque aún persisten desafíos en financiamiento, escalamiento tecnológico y coordinación institucional.